Archivo del sitio

Honduras: Algo pequeñito.

Zulema va a hablar de fútbol, si señores, no sin antes aclarar que cuando estoy viendo un partido, no me entero ni de la mitad de lo que pasa en el campo, pero lo haré porque en este tema todo el mundo tiene algo qué decir, y yo no quiero ser menos.

Me queda claro que en el juego son 11 contra 11, (a veces 11 contra 12 cuando los árbitros se decantan por uno u otro equipo) y que el quid de la cuestión es meter la bola en la portería contraria, pero no me pidan más. Mi primo me ha explicado 100 mil veces lo que es posición adelantada y justo en este momento trato de hacer memoria y no lo recuerdo.

Pero no es de cuestiones técnicas, ni de leyes de probabilidad, ni de las estadísticas-que esas, en el partido de ayer estaban todas en nuestra contra- que quiero hablar. Son  importantes, claro, pero poca relevancia tienen para mi, en el caso que nos ocupa(si, es obvio que me falta el cromosoma Y).

Tampoco se trata de clasificarnos aquí en optimista(léase, iluso) o pesimista(léase, vendepatria). No nos engañamos, todos sabíamos lo que iba a pasar, pero soñar es un oficio hermoso y estoy segura que hasta el más acérrimo realista se permitió- aunque sea por un breve segundo, tal vez lo que dura un suspiro- imaginar qué pasaría si nosotros, los pequeñitos nos convirtiéramos por una vez en el legendario David que, por inspiración divina, venció a Goliat.

Pero no señores, no pasó así. Por mucho que se santiguaran los nuestros antes de entrar al campo, David fue David de principio a fin ( en ocasiones, incluso más pequeñito) y la inspiración divina nunca llegó.

Alguien se quejaba en Facebook del muermo que era ver el partido escuchando la narración de Univisión. A mi me tocó tragármelo escuchando la narración de un canal español y créanme, fue duro. Nos ningunearon, nos apocaron, pero hoy, poniendo las cosas en perspectiva, hasta me siento agradecida con Goliat porque, siendo honestos, la goleada pudo ser apoteósica.

Si, Honduras es un país pequeñito que muchos ni siquiera sabrían ubicar en un mapa y es probable que no haya nacido el que vea a Honduras en una final mundialista, pero catrachos, somos más que fútbol.

Que no nos digan que no tenemos coraje, que no nos digan que nos falta garra, que no nos digan que nos falta ilusión. Somos millones en Honduras y  miles los desperdigados por todo el mundo, los que demostramos cada día que a pesar de nuestro humilde bagaje, los pequeños también cuentan.

Así que, como me decía mi madre cuando me daba un buen raspón( que era a menudo): ♫Sana, sana colita de rana♫.  A sorbernos los mocos y a tirar pa’ lante. Mañana será otro día.

Anuncios