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Ser hondureña ¿un defecto?

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Soy hondureña y por lo tanto latina con todo lo que eso conlleva. Soy mitad de pueblo, mitad costeña y criada en la ciudad. Por mis venas corre sangre india, negra y europea. Mi padre fue un proletario desde sus orígenes y mi madre es hija de un comerciante burgués venido a menos por azares de la vida. Mi infancia fue muy pobre, mi adolescencia un barco sin timón y mi juventud un empezar desde cero. Está claro que esos son mis antecedentes genético-socio-culturales, pero no son ellos lo que definen lo que soy como ser humano, que es lo que a la larga de verdad importa.
No puedo renegar de mis antecedentes. Ellos me han hecho la persona que soy hoy y de la cual me siento muy orgullosa. Renegar de mis ascendencia india es renegar de la herencia genética de mi abuela que fue el ser más luminoso que he conocido. Negar mis rasgos negros es una idiotez, están a la vista. Ocultar mi humilde origen latino es querer borrar mi pasado, y si no tienes claro de dónde vienes ¿cómo vas a saber hacia dónde vas?
El valor que tienes como ser humano no lo definen los masters que tienes, los viajes que has hecho, lo gordo de tu cuenta corriente o la gente que conoces; tus valores se reflejan en lo que compartes de ti mismo y en la gente que te rodea no por ser quién eres, sino por ser cómo eres.
Todo esto viene a cuento a raíz del comentario desafortunado de una amiga. Su comentario me hizo pensar que ella percibía el hecho de ser hondureña como un defecto, y que por mis antecedentes yo no estaba a la altura de compartir mesa con cierto personaje que viene de visita a la ciudad. Valga aclarar que se ha disculpado de todas las maneras posibles(al final no somos responsables de lo que los demás interpretan), pero lejos de enfadarme, sus palabras me hicieron darme cuenta que he llegado a un punto en mi vida en que quiero estar rodeada de gente genuina, sin dobleces , y que dar explicaciones de quién soy y porqué soy así me da una infinita pereza.
Y como dijo Forrest Gump “…and that’s all I have to say about that.”

Una de política…

Se cumplió un año del famoso golpe  no golpe de estado en Honduras. Aquella improbable parodia de los golpes militares en América Latina,  nos ponía de la noche a la mañana en el punto de mira  y en los titulares de todo el orbe.(Me pregunto si la azafata que en el aeropuerto de Oslo, aún teniendo mi pasaporte en sus manos, me mirara como si yo me estuviera  inventando el nombre de Honduras, terminó, al fin, por creerme.) 

Nuestro “Western Baleada” particular estaría plagado de chistes malos. ¿El primero? Nuestro presidente amanecería en piyama en un aeropuerto de Costa Rica  y narraría en rueda de prensa, con el tono más lastimero de su repertorio (y todavia con la piyama puesta), cómo fue sacado por la fuerza de su casa en horas de la madrugada y subido en un avión sin derecho a preguntar su destino. A su lado(¿apoyándolo?),el presidente Arias con cara de desconcierto e incomodidad. El pobre hombre se vió envuelto en el tamal sin tener vela en el entierro.

Horas despues, con el país en vilo y  el caos cociéndose a fuego lento, el Congreso de la República en pleno, se apresuraría a juramentar a Micheletti como nuevo presidente  y se sacaría de la manga una carta de renuncia , segun ellos, firmada por puño y letra del propio Mel Zelaya.¡ Así de idiotas nos creen!

El presidente Arias, en su discutible carta de intenciones,tratando de mediar en esta jungla llamada Honduras, llamaría a la más que imposible restitución de Zelaya  a cambio de la amnistia para ambos bandos por las atrocidades cometidas antes, durante  y después del golpe no golpe, pero el presidente Arias,quizás justificando su premio Nobel, diría amnistía por no decir impunidad; supongo que amnistía quedaba más bonito en el papel.

Pero el circo apenas comenzaba. A partir de entonces, Mel se encargaría de pasear sus miserias por todo el Istmo y más allá, intentando en vano que le escucharan sus motivos y justificaciones, aceptando, a medias, que su propósito inicial había sido el que todos sabíamos que había sido.

Micheletti desafiaría a la comunidad internacional y se pasaría por el forro de los huevos(discúlpenme si hiero su sensibilidad) a la OEA, ONU,CEE,FMI,BID y no se cuántas siglas más, asegurando que sus motivos eran desinterasados y altruistas. ¡Ja!

Estados Unidos, a pesar del clamor, se aplicaría la  canción de Shakira y permanecería ciego, sordo y mudo

El caos que se venía cociendo se desataría al fin y se culparía del mismo a Chávez, a Mel y a Castro, no necesariamente en ese orden, ah, sin olvidar que un ingenioso diputado llamaría “negrito ignorante” a Obama.

Mel,  por su parte, seguiría imparable en su gira lastimera por Latinoamerica , y como toda gira que se precie necesita un vestuario a la altura, éste surtiría su guardarropa con guayaberas a destajo, usando como sello distintivo, como no, el sombrero.

Micheletti y sus secuaces  se pasarían por el arco del triunfo los derechos constitucionales decretando toques de queda a granel y cerrando radios y  canales de televisión que estuvieran en oposición al nuevo régimen, pero claro, ellos insistirían en que no fue un golpe.

El pueblo se hecharía a las calles; unos reclamando la vuelta de Mel y otros, aunque  vestidos de blanco en señal de paz, llevarían pancartas bien visibles y con un  mensaje muy claro: “Mel, no te queremos”

Mientras tanto, Chávez  enriquecería el vocabulario popular acuñando palabras como Goriletti o Payasetti, y a todo esto ya nos habríamos olvidado de lo que originó semejante debacle.

Para culminar la payasada, Mel se acuartelaría en la embajada de Brasil  por tiempo indefinido, con un objetivo aún más indefinido hasta que, como se vaticinaba, Pepe Lobo fuera elegido presidente.

Lo que no terminamos de entender es que aquí todavía no hay ganadores.El triunfo se logrará el incierto día en que el hondureño promedio comprenda que en los juegos sucios de nuestra política , sólo somos una pieza más, un simple títere que se mueve al son que a ellos más le gusta.

Zelaya fue despedido por la puerta grande con rumbo a República Dominicana y ahora hasta desempeña un alto cargo en el gobierno de Chávez, dicen.

Micheletti sigue engrosando sus cuentas bancarias, para eso es un gran empresario, pero para el pueblo, el desfile de paquetazos no ha hecho sino comenzar y a Pepe Lobo se lo hemos dejado fácil.Si alguna de sus medidas falla, con decir que todo es por culpa del golpe no golpe estará disculpado.

Honduras: Algo pequeñito.

Zulema va a hablar de fútbol, si señores, no sin antes aclarar que cuando estoy viendo un partido, no me entero ni de la mitad de lo que pasa en el campo, pero lo haré porque en este tema todo el mundo tiene algo qué decir, y yo no quiero ser menos.

Me queda claro que en el juego son 11 contra 11, (a veces 11 contra 12 cuando los árbitros se decantan por uno u otro equipo) y que el quid de la cuestión es meter la bola en la portería contraria, pero no me pidan más. Mi primo me ha explicado 100 mil veces lo que es posición adelantada y justo en este momento trato de hacer memoria y no lo recuerdo.

Pero no es de cuestiones técnicas, ni de leyes de probabilidad, ni de las estadísticas-que esas, en el partido de ayer estaban todas en nuestra contra- que quiero hablar. Son  importantes, claro, pero poca relevancia tienen para mi, en el caso que nos ocupa(si, es obvio que me falta el cromosoma Y).

Tampoco se trata de clasificarnos aquí en optimista(léase, iluso) o pesimista(léase, vendepatria). No nos engañamos, todos sabíamos lo que iba a pasar, pero soñar es un oficio hermoso y estoy segura que hasta el más acérrimo realista se permitió- aunque sea por un breve segundo, tal vez lo que dura un suspiro- imaginar qué pasaría si nosotros, los pequeñitos nos convirtiéramos por una vez en el legendario David que, por inspiración divina, venció a Goliat.

Pero no señores, no pasó así. Por mucho que se santiguaran los nuestros antes de entrar al campo, David fue David de principio a fin ( en ocasiones, incluso más pequeñito) y la inspiración divina nunca llegó.

Alguien se quejaba en Facebook del muermo que era ver el partido escuchando la narración de Univisión. A mi me tocó tragármelo escuchando la narración de un canal español y créanme, fue duro. Nos ningunearon, nos apocaron, pero hoy, poniendo las cosas en perspectiva, hasta me siento agradecida con Goliat porque, siendo honestos, la goleada pudo ser apoteósica.

Si, Honduras es un país pequeñito que muchos ni siquiera sabrían ubicar en un mapa y es probable que no haya nacido el que vea a Honduras en una final mundialista, pero catrachos, somos más que fútbol.

Que no nos digan que no tenemos coraje, que no nos digan que nos falta garra, que no nos digan que nos falta ilusión. Somos millones en Honduras y  miles los desperdigados por todo el mundo, los que demostramos cada día que a pesar de nuestro humilde bagaje, los pequeños también cuentan.

Así que, como me decía mi madre cuando me daba un buen raspón( que era a menudo): ♫Sana, sana colita de rana♫.  A sorbernos los mocos y a tirar pa’ lante. Mañana será otro día.