Archivos Mensuales: enero 2011

¿Por qué escribo?

El País Semanal reseñó en el primer número del año, las razones que aducen unos cuantos escritores para abandonarse al, a veces absurdo, muchas veces temerario, siempre solitario, oficio de escribir.
Respuestas las hay muy variadas, desde el obsesivo que declara imposible vivir sin las palabras y sus manías, hasta el que, simple y llanamente, prescindiendo de toda floritura literaria, acepta que escribe por dinero.
A mí los extremos no me van, así que no me creo ni una cosa ni la otra. Aún así, no puedo negar que dicho artículo me puso a pensar por qué escribo yo.
No escribo por dinero, en la vida me han pagado por mis chorradas “literarias”, pero tampoco soy una obsesa de las letras.
Entonces, ¿por qué escribo?…Trato de buscarle un poco de altruismo a mi respuesta pero me doy de bruces con el hecho innegable de que escribo por razones puramente egoístas: escribo por mí y para mí. Escribo porque soy un ser extremadamente inseguro e indeciso y sólo escribiendo se esclarecen mis fondos, se transparentan mis motivos y se revelan mis sentimientos. Escribo porque asumí que no es sano vivir encerrado en uno mismo y, a falta de una mejor opción, decidí hacer de la pluma mi confesor y de las palabras mi penitencia. Escribo por aburrimiento, por rabia, por hastío. Escribo para espantar el olvido, para evitar que me engulla la soledad y para tratar de refrenar la anarquía que gobierna mi cabeza (no siempre lo consigo). Escribo porque la urgencia de honestidad que yace en mi interior puede ser fácilmente traicionada por mi boca, pero nunca por mis dedos. Escribo, en fin, porque a pesar de poder vivir sin escribir, elijo no hacerlo.

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