Archivos Mensuales: mayo 2010

Con la casa a cuestas

Día de mudanza…otra vez…Quién fuera caracol, ese no necesita mudarse de casa, ya que  la providencia, por leyes genéticas, lo ha dotado con la suya propia y además es  portátil. Ese no tiene que preocuparse por pagar un alquiler y mucho menos liarse con asuntos de hipoteca. No tiene que aguantar a vecinos ruidosos que ponen regueaton a todo volumen, para que el barrio al completo se entere de sus exquisitos gustos musicales, o aguantar vecinos  que ponen la tele con el volumen al máximo a las 3 de la madrugada, o vecinos que hacen el amor con sonido Dolby Surround .Este animalito, si algo no le gusta, sencillamente coge su casita,  se la lleva a otra piedra más apacible y asunto concluido. Ni que decir tiene que ningún familiar avaricioso espera que la palme para heredar…tampoco tienen que preocuparse por la decoración, el estilo y el diseño….lo cual me hace recordar un anuncio que leí el otro día:”Pintura de diseñador para tu casa” ¿Y eso qué es? , me pregunté con el ojo cuadrado. Al parecer , Ralph Lauren  ha revolucionado  el mundo del bricolaje  con su colección de pinturas Island Bright “que ofrece el espectro completo de colores saturados”(palabras textuales del anuncio(¡¿?!)…  Y eso de “saturados”, ¿qué significa? …Creo que sólo es el abuso del “lenguaje superior” del MKT para justificar sus ridículos precios.

Ya perdí la cuenta de las veces que me he mudado. Ya no recuerdo desde cuando estoy arrastrando mis bártulos  entre dos continentes, tres países y ocho ciudades, con el íntimo deseo de que esa mudanza sea la definitiva, pero no, aquí estoy otra vez y  tengo la plena certeza de que no será la última.

¡Ahhh! ¡Quién fuera caracol!…Pero bueno, es hora de menos filosofía y más acción.

Mudanza, here I come!

Felipe El Hermoso

-Hola, soy Felipe. ¿Te acuerdas de mí? me dijo, y desplegó una sonrisa que debería ser ilegal, si es usada para obnubilar a incautas como yo.

Cómo no lo iba a recordar si esa sonrisa es inolvidable, pero no atiné a contestar. Despegué mis labios para responder, pero ni un solo ruido salió de mi garganta.

Con esa manía que tengo de asociarlo todo, al verle ahí frente a mí, se me vino a la cabeza Felipe I de Habsburgo, ese que llegó a ser rey de España al casarse con Juana I de Castilla…¿No es irónico?, a él, la historia lo conoce  con el nombre de “Felipe El Hermoso”, y a ella, como “Juana La Loca” (Si esto no es misoginia, no sé yo qué es). Al final no me ha quedado claro porqué la tal Juana se volvió loca. Creo haber leído en algún lado que enloqueció de celos  por las infidelidades de su marido. Supongo que para Juana esa frase de “Estoy loca por tí” era más que un cliché…pero bueno, a lo mío que sino me lío. Volvamos a mi Felipe:

Hace unos meses, este mismo chico llamó a la puerta y se presentó con su sonrisa que quita el hipo apelando a mi buen corazón para que apadrinara a un niño de UNICEF…A decir verdad, todo esta información la deduje por la carpeta de UNICEF que llevaba en la mano, ya que embobada como estaba con sus ojos verdes y con su sonrisa “obnubiladora”, su voz llegaba a mis oídos como si fuese la maestra de Charlie Brown la que me hablase.

La vez anterior, el mal genio que despliega Manola contra todo desconocido que se atreva a llamar a la puerta, lo ahuyentó en el acto y me salvó de recortar aún más mi , ya de por si,  escueto presupuesto.

Esta vez me encontraba sola, lo que me permitió a mí detallarlo mejor(esos de UNICEF si que saben reclutar voluntarios) y a él, esquilmar mi monedero…No me lo tomen a mal, estoy en pro de ayudar a los menos favorecidos, pero siendo honestos, bien podría yo mandar una solicitud a UNICEF para que me agregue a su lista de necesitados. Un padrino no me vendría nada mal, no señor…En fin, que terminamos negociando, y en lugar de una cuota de 7 euros al mes, (lo que me daría derecho a tener mi propio ahijado con el que intercambiaría correspondencia y del que recibiría 2 fotos al año), lo dejamos por un pago único de 15 euros, que depositaré en el banco y que servirá para perforar un pozo en alguna aldea remota de la India o de África.

-¿Y con esto no tengo derecho a foto?-pregunté, tratando de parecer graciosa.

Al parecer lo conseguí porque respondió a mi tonto chiste con una sonora carcajada.

-No-me contestó-,pero te hace acreedora a un par de besos.

Las piernas se me volvieron de mantequilla cuando se inclinó a darme un beso en cada mejilla(spanish style)y se despidió dándome las gracias mientras yo me quedaba en la puerta con la garganta reseca pensando tres cosas:

1.-Que fácil es bajarme 15 euros

2.-Los de UNICEF  si le entienden a esto del marketing.

3-Serán los 15 euros mejor gastados en mucho tiempo.

¡La reina del mambo!

Tengo una enfermedad que posiblemente ha estado conmigo toda la vida , pero como la  condenada es silenciosa y muy disimulada, no fue sino hasta hace unos pocos años que me la han descubierto.

Se llama Hipotiroidismo y  no es grave. Nada que una pastillita por las mañanas no pueda resolver. A decir verdad, es más probable que me mate una tripa retorcida a que me mate la perezosa de mi tiroides .

Ahora, ¿a qué viene la mención de tal mal? Pues que entre algunos de sus síntomas está la caída del cabello, lo cual hace que cuide con mucho esmero los tres pelos que me quedan. Otro síntoma es el fallo en el termostato corporal(El calor me sofoca hasta el punto de ponerme agresiva y el frío me entumece hasta los pensamientos). Estos síntomas los  llevo más que bien y hasta podrían pasar  por excentricidades, pero el síntoma que me preocupa es  uno  que en medicina se llama “torpor mental”. Sutil término galeno para disimular una palabra más grosera , pero más eficaz: Idiotez mental.

El “torpor mental” implica que  falla la memoria y que  se  ralentizan el habla y los pensamientos. El habla todavía no se ha visto afectado, dan fe de ello los amigos que soportan mi incontinencia  verbal, pero si  he empezado a notar que cada día me falla más la memoria a corto plazo lo cual, olvidando por un momento que es el preludio del Alzheimer, hasta  tiene sus ventajas :

Me puedo reír de los mismos chistes una y otra vez, no puedo ser rencorosa ya que a los 10 minutos  se me ha olvidado el motivo del enojo, si un libro me gusta, cada vez que lo leo lo disfruto como si fuera la primera vez y difícilmente me aburro porque siempre tengo la sensación de que lo que hago es una novedad.

…Sin afán de ponerme trascendental, lo que no quiero perder son mis recuerdos y no por los recuerdos en sí, sino por las lecciones de vida implícitas en cada uno de esos recuerdos…Pongámoslo de esta manera: Me cansé de tropezar una y otra vez con la misma piedra(¡Ya era hora! , diría V).

Con ese fin en mente y pretendiendo exprimir al máximo hasta la última neurona que me quede, comienzo mi lista de cosas que no quiero olvidar:

1.-Limpiar la casa a ritmo de música dance me hace sentir la reina del mambo, pero…

2.-Las tareas del hogar merecen un mínimo de concentración o acabas aspirando la misma baldosa 15 minutos.

3.- Cuando Manola me dice” Haz chocolate si te apetece”, lo que en realidad quiere decir es” Haz chocolate que me apetece.”

4.Los  meteorólogos  no son de fiar. Si lo haces puedes acabar helándote el culo en tu paseo matutino…por algo mi amigo Denis les llama mentirólogos .

5.-Un muffin de fresa y chocolate blanco acompañado de  un capuccino puede ser una experiencia orgásmica.

6.-En esta época viajar en metro es un desperdicio.Madrid en primavera es un paisaje de Van Gogh.

7.-Una tarde con Benítez  y Olivar equivale a un chute de carcajadas con dolor de tripa como efecto secundario.

8-El entusiasmo es un virus altamente contagioso. Yo, que me creía inmune al fútbol, me sorprendí con los brazos en alto gritando eufórica por el gol del Atleti en la final del miércoles, lo que me lleva al último…

9.- En la vida tarde o temprano todo llega y nada, absolutamente nada, es imposible.De repente hasta el Atleti se convierte en campeón de Europa.

De porqué me gusta Twilight

Los vampiros están de moda y ese fue el motivo por el que vi la primera película. Ni siquiera la vi en el cine. Esperé que la dieran en Digital Plus para ver de qué se trataba ese fenómeno que estaba en boca de todos y del cual yo apenas había oído hablar. La película me entretuvo pero aparte de la banda sonora y la romántica escena final, la verdad es que me pareció poco memorable. 

Meses después, cuando el único recuerdo que me quedaba de la película era la canción de Iron & Wine (Flightless Bird,  American Mouth) en mi móvil, me tropecé con Luna Nueva en la biblioteca.

De entre mis muchas manías con los libros, destacaré una: a menos que vaya en busca de un título determinado o de un autor específico, desconfío de los libros que se ven muy cuidados. Este ejemplar en particular daba pena verlo, no podía estar más maltrecho y por ese motivo me lo llevé a casa…Grave error.

Yo, que tengo a García Márquez en un pedestal, devoro a Paul Auster con gula y tengo una debilidad insana por Vila-Matas, me sorprendí al verme arrastrada, con  vergüenza pero sin remedio, al mundo de fantasía de Stephenie Meyer. Por una vez, los vampiros en lugar de dormir en tenebrosos ataúdes a la luz de cirios chorreantes,  se pasan la noche en vela disfrutando del arte, música y literatura. En lugar de inspirar miedo, provocan pasiones shakesperianas. En lugar de disolverse en cenizas con la luz del sol, centellean. Vamos, que me queda claro que a la Meyer no le va lo gótico.

Twilight no me gusta por sus actores, aunque debo reconocer que Pattinson está como un queso. Tampoco me gusta porque me siento identificada con la trama como suelen decir muchas(¡¿?!)-supongo que es porque los vampiros escaseaban cuando yo iba a la secundaria- y mucho menos con la protagonista- disto mucho de parecerme a esa chica casi albina de aspecto frágil que es Bella-.

Entonces ¿qué tienen esas novelas  que me gustan tanto? Debo admitir que me recuerdan las novelas románticas y cochinas que leía – con fines didácticos, aunque no lo crean- a hurtadillas en el internado de señoritas en que estudié , sólo que en Twilight, lastimosamente, la Meyer deja las partes cochinas para la imaginación, y con la imaginación que tengo yo, realmente no sé qué es peor. Vale, entiendo que hay que preservar las límpidas mentes pubertas del público al que van dirigidas estas historias…y es ahí donde me lío…¿Porqué me siento culpable por disfrutar de la ficción adolescente de Meyer? He llegado al absurdo de tener una cuenta “secreta” en You tube para puntuar y comentar los vídeos relacionados con Twilight, no fueran mis amigos a enterarse de que  tengo hobbies tan perniciosos.

Lo cierto es que ya estoy muy grandecita para esas bajas pasiones y que empecé este post tratando de justificarme a mi misma, para concluir que sencillamente soy una romántica sin remedio, incapaz de resistirme a historias de amor retorcidas e imposibles y entre más retorcidas e imposibles mejor.

Twilight me gusta porque si, y no tengo que justificarme conmigo ni con el mundo, y como dijo Forrest Gump:” …and that’s all I have to say about that”

Zulema en WordPress…

WordPress es un sitio de palabras. Tan es así que hasta las contabilizan a cada segundo y  yo, con una timidez pasmosa he ido añadiendo palabras a este sitio.

 A pesar de haber empezado este blog en enero, hemos llegado a mayo y sigo indecisa sobre lo que debo escribir en “Sobre mí”. Supongo-toda mi vida está llena de supuestos- que se debe a que mis sentimientos hacía las palabras son ambiguos. Sé que las he amado desde niña, cuando a la escasa luz que se filtraba por la rendija de la ventana, leía una y otra vez  los 3  libros que poseía y al hacerlo me sentía embargada por un gozo secreto e indescriptible.

Ahora que me ha dado por escribirlo todo, las temo. Al escribir me siento desnuda, expuesta, transparente y supongo-otro supuesto-que mucho de morbo malsano debe haber en ese miedo, porque al escribir vuelvo a sentir ese gozo secreto e indescriptible de mi infancia.

…Pensándolo bien me gusta esto de escribir un  blog…Mis disparatados pensamientos, en lugar de quedarse prisioneros guardando polvo en una libreta, son liberados al espacio infinito de la web con  sólo un click… Llámenme antigua pero no deja de sorprenderme. Además por algún sitio leí que por escrito nos podemos dar el lujo de ser inmorales, políticamente incorrectos y hasta desvergonzados …Para una persona como yo, no suena mal como nueva filosofía.

Amapolas para tí

Como lo había venido haciendo durante las dos últimas semanas, entró a la habitación de Lena con sigilo, en un intento, quizá inconsciente, de no espantar su fantasma.

De hecho, se había convertido casi en un ritual desde el entierro. Algo la llamaba a ese lugar.

¿Qué buscaba? No lo sabía. Como ser racional, sabía que su hija no estaba allí, que nunca más volvería a estar allí.

Se sentó en la cama con cuidado, deslizando sus manos lentamente por el mullido edredón, paseando su vista por aquellas paredes que a pesar de estar llenas de posters, cuadros, fotografías, pintadas y garabatos propios de una habitación de adolescente, destilaban vacío y soledad.

Con pesadumbre fijó su vista en la barra de chocolate a medio comer que seguía abandonada en la mesilla de noche, en los libros desparramados en aparente desorden sobre el escritorio, tal como Lena los había dejado esa funesta tarde, en la pared donde se desplegaba un collage de incontables fotografías de Lena con sus amigos, Lena con los abuelos, Lena con sus mascotas, Lena, sonrosada en sus brazos, con apenas horas de nacida, Lena con los ojos legañosos la mañana de su último cumpleaños…todas ellas ahora testigos mudos de la efímera vida de su hija.

Lena fue el regalo que la vida le dio cuando creyó haberlo perdido todo y, como una burla cruel, también se la arrancó cuando creyó que  nada más necesitaba en la vida para ser feliz.

Lentamente se tumbó sobre la cama y por un instante no pudo evitar sonreír con el recuerdo del día en que, buscando desesperadamente a Lena  por toda la casa mientras la llamaba a voces, la descubrió escondida detrás de la puerta de la cocina, con la culpa en la mirada y sosteniendo un ramo de amapolas en la mano. Con la aguda perspicacia de un niño de tres años, sabiendo que la reprendería por cortar las flores del jardín, la desarmó al instante, como sólo pueden hacerlo los hijos, balbuceando: “Son para ti, mamá”.

La vida se la había prestado por quince cortos años, pensó, mientras  tibias lágrimas resbalaban de la comisura de sus ojos. En un intento desesperado  por aferrarse a algo cogió la almohada y sorprendida percibió algo compacto escondido dentro de la funda. Vaciló un momento pero deslizó su mano palpando con recelo. Dentro de la funda había un cuaderno de tapa dura forrado en tela donde, sobre un fondo verde simulando el pasto, se apreciaban diminutas amapolas bordadas en un rojo tan intenso que parecían gotas de sangre.

Lo abrió con manos temblorosas y descubrió la letra redonda de su hija. Era un diario. Ella no sabía que Lena escribiera uno y a pesar de sentir que violaba un espacio que le pertenecía sólo a su hija, se dispuso a hacer caso omiso a la mueca de reproche que le hacía su conciencia y comenzó a leer.

Era ya de madrugada y una lluvia pertinaz atronaba en el tejado cuando llegó a la última página. Estaba fechada un día antes del fatídico accidente. Reprimiendo los sollozos y  fallando en el intento, leyó:

“Enamorarse debe ser una experiencia divina y por divina me refiero a religiosamente divina…debe ser como un relámpago que refulge en la más negra de las noches y te indica el camino…como una chispa que te arde en el pecho en una noche fría…como el agua fresca que te calma la sed después de andar perdida en un camino interminable bajo un sol inclemente…como sentir en el rostro la brisa tibia y salada del mar mientras contemplas su azul que se desborda …Nunca lo he sentido y no quiero morirme sin sentirlo.”

La soledad de los números primos

Desde hace un buen tiempo he venido escuchando de este libro. Aparte de tener un título sugerente, me llamaba la atención el  hecho de que escuché a alguien elogiar el libro y lamentarse de su pésimo final. Hace casi dos meses , el agente vendedor del Círculo de lectores me lo entrego en la puerta de  casa, pero ocupada como estaba en otros asuntos y otras lecturas, se fue quedando olvidado y relegado  a la base de la pirámide de libros por leer que mantengo en mi mesa.

En el caos perenne con que mantengo mis documentos personales, buscando una factura me encontré con el libro. Me senté en la cama mientras releía la solapa y olvidándome de la factura -todavía la sigo buscando-empecé con la primera página y luego la segunda y así, hasta que cuando vine a darme cuenta eran las 1:00 AM y yo ni siquiera me había acordado de cenar.

Alice y Mattia  son personajes más comunes de lo que parecen. Encarnan esos seres emocionalmente incapaces de conectar con el mundo que les rodea. Cierto es que hay un episodio específico en cada una de sus vidas que distorsiona la percepción que tienen de la realidad , que los lleva a refugiarse en su soledad y que siembra en sus entrañas un descomunal  miedo a vivir. De hecho, en todo el libro no toman ninguna decisión por cuenta propia. Se limitan a navegar a merced de la corriente dejando que los demás o las circunstancias  decidan por ellos, y en la única ocasión en que son conscientes  de que está en sus manos cambiar el rumbo de sus vidas, Alice calla lo que sabe y Mattia se resiste a darle el beso que ella está esperando y que él mismo desea darle, más que nada en el mundo.

 Mi teoría es que aunque nos quieran vender por activa y por pasiva que el fin máximo de nuestra existencia es encontrar la felicidad, hay personas que por defecto carecen de ese gen en su ADN y ante tales circunstancias, están destinados a andar a trompicones por la vida y  poco o nada pueden hacer por cambiar su destino.

Difiero con lo del pésimo final. Tiene el final preciso para dos personajes que-porqué  no decirlo- me han atrapado.