Archivos Mensuales: febrero 2010

Remember me (Recuérdame)

Un amigo me ha hecho llegar el guión de la nueva  película  de Allen Coulter, protagonizada por  Robert Pattinson, que todavía no se estrena. Ninguna novedad ya que el guión circula por la web desde hace mucho. Nunca en mi vida había leido un guión de cine, y la verdad, lo empecé a leer más por no decepcionar a mi amigo, y tener algo que comentarle al respecto la próxima vez que me llamara.

Antes, me advirtió que pasara por alto el hecho de que se trataba de una película protagonizada por la susodicha estrella, y que lo apreciara por el trasfondo de sus personajes y por los diálogos .

Así pues, despues de haber publicado Febrero, y siendo domingo, y dado que no tenía ningún plan mejor, me puse a leerlo…Fue una de esas ocasiones en que la vida te sorprende dándote por la cara, porque las respuestas a todas esas interrogantes que se cuecen en tu interior han estado allí, dentro de tí, todo el tiempo …Y esas respuestas son tan simples, tan lógicas y tan obvias, que  te quedas helado y hasta sientes vergüenza cuando las ves impresas frente a tí  .

La voz en off de Tyler (Robert Pattinson) al final de la película:

“Whatever you do in life will be insignificant, but it is very important that you do it because you can’t know…You can’t ever really know the meaning of your life… And you don’t need to…Just know that your life has a meaning… Every life has a meaning… whether it lasts one hundred years or one hundred seconds… Every life and every death changes the world in it’s own way…

Ghandi knew this. He knew his life would mean something to someone,somewhere, somehow. And he knew with as much certainty that he could never know that meaning…He understood that enjoying life should be of much greater concern than understanding it. And so do I.

 You can’t know,so don’t take it for granted,but don’t take it too seriously…Don’t postpone what you want. Don’t leave anything misunderstood. Make sure the people you care about know…Make sure they know how you really feel,because just like that,It could end…”

Trataré de traducirlo:

Gandhi dijo una vez que lo que hagas en esta vida bien podrá ser insignificante, pero es importante que lo hagas porque nadie más lo hará…Realmente nunca podrás saber el significado que tiene tu vida y no necesitas saberlo. Confórmate con saber que tu vida tiene un sentido, que cada vida tiene un sentido. Ya sea que dure cien años o cien segundos, cada vida y cada muerte cambian el mundo a su manera.
Gandhi sabía esto. Él sabía que su vida significaría algo para alguien en algún lugar y de alguna manera, a la vez que tenía la certeza de que nunca llegaría a comprender ese significado.
Nunca lo sabremos así que no nos tomemos la vida tan a la ligera, pero tampoco tan en serio; simplemente no pospongamos lo que verdaderamente queremos ni dejemos las cosas en entredicho. Asegurémonos de que la gente que nos importa sepa realmente lo que sentimos. Mañana podría ser demasiado tarde.

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Fantasmas en el metro

Como cada domingo camino a mi trabajo tomé el metro en el lugar de costumbre. Curiosamente no venía lleno y hasta me dí el lujo de escoger donde sentarme. Llevaba puestos los auriculares , cosa nada inusual en estos tiempos que corren, donde evitar el contacto con humanoides desconocidos es lo que se estila , y así, mientras escuchaba y tarareaba para mí una canción de The fray me acomodé a mis anchas en el asiento.

Por inercia deslicé la mirada por los pasajeros sentados frente a mí y lo descubrí tres asientos a mi derecha. Leía al descuido la solapa de un libro mientras la pálida luz artificial del metro le robaba destellos rojizos a su pelo castaño. Tenía la cabeza inclinada lo que impedía que su melena larga hasta los hombros me permitiera verle el rostro. Sin saber porqué me puse nerviosa, temerosa talvez que me descubriera observándolo. Dos segundos después con una vaga sensación de familiaridad volví a fijar mis ojos en él y no sé cuál sería mi expresión pero con el rabillo del ojo me di cuenta que la señora sentada a su lado comenzaba a incomodarse. Él cerró el libro, se acomodó en el asiento e hizo el gesto que yo estaba esperando: se recogió el pelo con la mano y se lo acomodó detrás de la oreja. Un remedo de sonrisa se dibujó en su cara y comenzo a tamborilear sus dedos largos y pálidos en su pierna  derecha, mientras su mirada se perdía en el paisaje mortecino que ofrece la vía subterránea del metro…¿En qué pensaría?

Llevaba una barba como de dos días,  y unas cejas muy perfiladas enmaracaban sus ojos marrones acompañados de una nariz perfectamente simétrica. Era alto y delgado…diría mejor desgarbado y vestía jeans, camiseta azul y una chaqueta roja a juego con unas ridículas zapatillas.

Yo lo detallaba conciente de que estaba siendo demasiado obvia, pero la única que se enteraba de mi inspección era su vecina en el asiento de al lado , que a estas alturas me miraba especulativa y desconfiada.

Inesperadamente se puso de pie con el libro bajo el brazo y me percaté  que era incluso más alto de lo que yo había supuesto. Por un breve segundo , en su camino a la salida, nuestras miradas se encontraron , pero me vió sin verme. Ni siquiera estoy segura en que estación se bajó, sólo recuerdo haberme quedado allí , atragantada con una absurda melancolía sin razón  de ser. Concluí que seguramente todas las mujeres fantaseamos con nuestro hombre ideal y que más guapos y de mejor porte que el que yo ví el domingo en el metro, los habrá a puñados, pero es ese, exactamente ese tipo de hombre el que llama mi atención.

Todo se hubiera quedado como un esporádico déjà vu en el metro sino fuera porque anoche me desperté pensando en ÉL y comprendí el por qué de aquella imprecisa sensación de familiaridad con el chico del metro…Tienen el mismo pelo largo y castaño y el mismo porte flaco , desgarbado e informal…Me di cuenta que que de forma inconciente es a ÉL a quien busco en cada hombre que pasa por mi lado.

En la oscuridad de mi habitación recordé nuestros momentos juntos y por un instante fue tan evidente para mi el significado de sus gestos,sus miradas…sus palabras a media voz, sus frases inconclusas…

Nos despedimos una tarde lluviosa en un portal con una promesa que no cumplí: Nunca le escribí.

Dice un dicho muy sabio y popular que el que no se consuela es porque no quiere, y quizás todo esto sólo sean los ecos difusos de un pasado que quiero reinventar, porque el que me tocó en suerte se me antoja demasiado insulso…o sencillamente Valle Inclán debe ser elevado a  la categoría de sabio por aquella frase de : “Las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos”.

Se me ha perdido Woody Allen

Todo empezó con la mas nimia de las tonterías. El domingo, al despedirnos , mi mejor amigo se inclinó para aspirar el aroma de mi perfume  mientras me hacía un comentario sobre lo bien que olía. Su aliento en  mi cuello me erizó los pelos de la nuca e instintivamente me encogí de hombros. Le dí una manotada en el brazo y le repliqué con alguna tontería para que no notara el efecto que había causado en mi su inocente comentario.

Debido a la naturaleza de mi trabajo,varío muy poco mi rutina  de una semana a otra: Visitar los mismos lugares, frecuentar las mismas personas, el recorrido indefectible de 2 horas desde y hasta mi trabajo todos los fines de semana a las mismas horas, lo que me llevó a darme cuanta que este es el tercer fin de semana que no veo a Woody Allen.

Yo le llamo asi porque no sé su verdadero nombre y porque se le parece un montón.Lleva sus mismas gafas, el mismo peinado, la misma nariz bulbosa , el mismo andar lento y nervioso y unos ojos curiosos que lo observan todo con detenimiento pero que no te dicen nada.

Desde que comencé en este trabajo me lo encuentro cada domingo a las 9:40PM . Cuando salgo de la estación de metro y me dirijo a la parada del autobús me sorprendo buscándolo entre la gente que espera en la fila, y una vez lo distingo me quedo más tranquila. No me pregunten porqué , porque no lo sé.

Este domingo al igual que los dos anteriores tampoco estaba, y sin saber porqué ni porqué no ,se empezo a desbordar esta tristeza que vengo gestando ya ni sé desde cuando.

¿Esto es vivir? Me resisto a creerlo. Si este es mi destino, reniego de él. Si esta es la vida que voy a vivir , no la quiero. La soledad me pesa. Me siento como un ancla arrojada al mar atada a una cuerda macabra que no tiene fin. La sensación de vacío a mi alrededor me paraliza los sentidos y lo único que deseo es llegar al fondo donde no haya el menor atisbo de luz y el único sonido que escuchen mis oídos sea el palpitar quieto de mi corazón. Quisiera cerrar mis ojos para siempre en el suave lecho arenoso del océano arrullada por el sutil balanceo de sus aguas; no ser más yo, no volver a sentir este vacío que me inunda entera y convertirme, porqué no, en una de esas criaturas informes que moran en el fondo de los mares. Existen, cumplen su proceso bio-ecológico en el planeta y desaparecen. Para eso fueron diseñadas.

Yo al igual que ellas, existo. Tengo huesos, músculos, sentidos, órganos, un corazón que bombea la sangre que me da vida, pero a diferencia de ellas tengo un cerebro. Un cerebro que piensa, que deduce, que maquina , que conjetura…un cerebro que concluye que mis pies andan pero no me llevan a ningún luga, que son inútiles el amor y la ternura que guardo celosamente en mis entrañas y que el día que me marche de aquí lo haré con el corazón intacto. En fin, que las cualidades que me hacen humana , en mi caso son una burla de la naturaleza, un completo desperdicio.

En conclusión estoy triste y Woody Allen sólo fue el detonante. Si por casualidad lo has visto por la zona de Aluche en Madrid, déjamelo saber, me quedaría más tranquila. Es fácil reconocerlo. Se parece mucho a…Woody Allen.

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Pandora y su caja (mi versión)

Como en toda leyenda misógina que se respete, en la mitología griega Pandora es el equivalente  de Eva en la cultura cristiana, es decir, la primera mujer y la culpable de todos los males que la humanidad  ha padecido desde el inicio de los tiempos.

Los dioses crearon a Pandora dotándola de una belleza inigualable, encanto, astucia, inteligencia,lascivia y un carácter voluble. La enviaron a casa de Prometeo como regalo, aunque en realidad era un instrumento de venganza ya que éste había osado robar el fuego sagrado para dárselo a los hombres.

Pero  Pandora no llegó sola. La acompañaba una caja que le había sido dada por los dioses con el mandato expreso de nunca abrirla…Quien pone la ley pone la trampa, lo que en este caso me hace sospechar que al igual que en la historia que nos cuenta El Génesis, aquí también había una estratagema encubierta.

Prometeo, conocedor del lado oscuro de los dioses, no se fiaba. Presentía, y con razón, que detras de aquel regalo se escondían retorcidas intenciones.

Epimeteo , su hermano, hizo caso omiso de  advertencias, como siempre han hecho los hombres  cuando se encuentran frente a lo que encuentran bello y apetecible: se enamoró de Pandora y decidió hacerla su esposa.

Al parecer todo iba de maravilla hasta que un día Pandora mientras limpiaba y ponía un poco de orden, tal vez pensando en lo  hastiada que estaba  del cansino de su marido, se encontró con la bendita caja olvidada en el trastero y no pudo resistir la tentación.

Al abrir la caja , de ella salieron los males que siguen azotando a la humanidad hoy más que nunca: el odio, la avaricia,  la amargura , el dolor , la maldad…En el último momento Pandora acertó a comprender la magnitud de lo que había desatado, y volvió a colocar la tapa  dejando dentro solamente La Esperanza…

Yo no me identifico con Pandora, me identifico con la caja, aunque algo de Pandora debo tener al haber tomado la decisión de utilizar este blog para …¿para qué?…Vagamente intuyo que el fin de mi cometido es, a través de estas letras, poner un poco de orden en mi cabeza.Quizás sea esta una manera de imantar la aguja de la brújula inconstante, errática y desquisiada que determina el rumbo de mis pasos.